

El sonado escándalo de las fotos truqueadas por parte de una revista donde el presidente de Francia Nicolás Sarkozy es fotografiado por unos paparazzi en sus vacaciones por las playas.
Las fotos en las que el mandatario aparece son aparentemente normales hasta que comparando las fotografías tomadas por otros periodistas ahí presentes, el presidente mostraba algunos kilitos de más en las fotos no arregladas.
Siendo esto algo muy común en la farándula y los personajes del medio, no se le puede considerar como un delito. Sin embargo en un pueblo tan culto y amante de la verdad, como es el francés reclaman ciudadanos que, este hecho refleja la honestidad con la que un presidente se puede manejar en los medios de comunicación y la manera tan sencilla en la que una revista decide o no presentar fotos modificadas. Esto, alegan podría ser un claro ejemplo de cómo se maneja la política en los medios.
Este incidente pudo haberse evitado si algunos editores de las revistas dedicaran más tiempo para meditar decisiones como esta que, si bien no paso a mayores, si hizo pasar a Sarkozy un mal sabor de boca.
